El crecimiento económico siempre es posible

Quizás haya llegado el momento de que los peruanos comencemos a aceptar que la llamada “década prodigiosa” del crecimiento económico llegó ya a su fin. Efectivamente, para el año 2013, el Perú llevaba nada menos que quince años consecutivos de crecimiento económico. Muchos países de nuestro entorno latinoamericano, y también de Europa, miraba con asombro a nuestro país, e incluso se hablaba del “milagro peruano”.  Estas espectaculares cifras de crecimiento estuvieron fuertemente condicionadas por el contexto internacional, y muy especialmente por el auge de China y su aumento de la demanda. A partir del 2009, el escenario cambia con la gran crisis económica que sacude a la mayor parte de los actores económicos. Nuestras cifras también reflejaron este hecho. En ese año, y los siguientes, nuestro PIB comenzó a mostrar tasas descendentes.

En pleno 2017, este contexto ha quedado ya definitivamente atrás. Y nuestras tasas de crecimiento ya no presentan esas cifras tan llamativas. El optimismo (quizás algo exagerado) del que hacíamos gala en aquellos años ha dado lugar a cierto pesimismo que, para ser justos, también resulta algo exagerado.

En países como Estados Unidos (que han vivido en primera línea los desórdenes económicos producidos por la crisis), la mentalidad emprendedora es mucho más sólida que la nuestra. Ellos tienen claro que las posibilidades de éxito o crecimiento están ahí, por encima de los ciclos o las coyunturas económicas. En el libre mercado, incluso en contextos negativos siempre hay espacio para el crecimiento. Esto es más cierto aún en economías como la peruana, en la que existen bastantes espacios para la innovación y el desarrollo. Debemos tenerlo claro: recuperar tasas de crecimiento que redunden en un mayor progreso económico y social del país, no depende exclusivamente de los gobiernos.

El crecimiento económico siempre es posible

 

Numerosos estudios demuestran que el desempeño y la productividad en las medianas y grandes empresas latinoamericanas es mucho más bajo que en las empresas europeas o estadounidenses. Incluso en tiempos de bonanza económica, gerentes y administradores de la región tienen mucho margen de mejora. Estos estudios señalan que las empresas de Latinoamérica reciben sistemáticamente bajas calificaciones en todas las áreas relacionadas con las prácticas gerenciales.

¿Cómo crecer en tiempos de desaceleración?

El sentido de este artículo es señalar que una gran parte de las posibilidades de éxito en los emprendimientos están relacionadas con el propio desempeño y no con factores externos tales como la coyuntura económica o las políticas gubernamentales.

En efecto, en una economía libre de mercado, mucho está en nuestras manos. En momentos difíciles, no hay que perder el norte y tener muy claro que algunas medidas (si se ejecutan correctamente) son efectivas al margen de cualquier contexto. La introducción de nuevos productos, la innovación, el monitoreo y la búsqueda de las formas más eficaces de producir son valores que siempre cotizan al alza. Empleando terminología darwinista, aquellas empresas que mejor sepan adaptarse desplazarán a las que no.  Una correcta estrategia en cuanto a gestión gerencial es clave para mejorar la productividad. En base a esto, el crecimiento es posible.

¿Qué propone Vanguardia Financiera?

Por supuesto, es evidente que en aquellos escenarios de mayor fragilidad y riesgo (como una desaceleración económica), las empresas que hayan venido realizando una gestión financiera adecuada, serán las que mejor resistan los vaivenes del mercado. Los empresarios que se hayan preocupado por el buen orden financiero de la empresa  y por estructurar soluciones en el tiempo, no deberían temer las cambiantes coyunturas económicas. Pensar únicamente en el aquí y ahora representa el mayor peligro. En VAF somos especialistas en el ordenamiento financiero para una óptima gestión. Pues, como decimos, en el mundo de los negocios, crecer no es suficiente, la consolidación y la sostenibilidad es el siguiente paso.

Por supuesto, también la Administración Pública debería facilitar los escenarios con medidas enfocadas a mejorar las infraestructuras y evitar las regulaciones más complicadas. Pero no hay que perder de vista el peso y la gran parte de responsabilidad que tenemos los empresarios. A este sector de nuevos emprendedores, personas honradas y valientes, abiertas a organizarse en busca del crecimiento y el progreso, es a quienes tenemos el gusto de dirigirnos en VAF.

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